LA CONSERVA DE BONITO A MANO QUE INTERESA EN BRUSELAS

6 Oct 2015 noticia_la_voz_de_galicia_bruselas

Tres mujeres pusieron a funcionar en Xove en 2012 el primer obrador de conserva de bonito a mano y a finales de 2014 se estrenaron en la exportación enviando sus recetas de pulpo a México

La historia de Conservas Artesanas Curricán es la de tres mujeres mayores de 45 años que se atrevieron a dar el paso y convirtieron en su medio de vida una afición muy extendida en los hogares de la comarca. Tras años madurando la idea, diseñando el proyecto y defendiéndolo en despachos, en julio del 2012 se estrenaron en el mundo de la conserva y hace un par de meses se atrevieron a probar suerte con la exportación, en un intento por seducir en México con sus preparados de pulpo. Bajo la marca Currimar Conservas Tradicionales, las tres socias del negocio han colocado sus productos en puntos de venta estratégicos donde exhiben la calidad del trabajo que sale del primer obrador a mano de bonito. Es este otro de sus grandes aliados. Y por ello, aprovechan intensamente la costera del bonito para hacerse con los mejores ejemplares que llegan a la lonja de Burela.

Su centro de operaciones está en una nave del polígono de Xove, en A Mariña, entre dos puertos de referencia: Burela y Celeiro. El bonito del Norte les ha acompañado siempre. Sus primeros productos: bonito en aceite y en escabeche, diferenciando ventrescas, cogote y migas. El primer paso fue abrir negocio entre los clientes más cercanos. Pero poco tardaron en saltar a Lugo. En el 2013 ya participaron en su primera feria: el Fórum Gastronómico de Gerona, donde desembarcaron con el pulpo. Era la primera vez que lo comercializaban, y acertaron. Poco después, en abril de ese año, probaron suerte en el Salón de Gourmets de Madrid con sus conservas de bonito, pulpo y pulpo con fabas. «Fue la que nos abrió mercado y nos proporcionó contactos. Desde ese momento cerramos tratos con clientes, también gallegos, que todavía no nos habían hecho pedidos», reconoce Nieves Medina, una de las propietarias junto con Nuria Carreño y Placer Rodríguez. Nunca han dejado de avanzar porque después de la experiencia de Madrid tocó centrarse en aprovechar la costera, hacer conserva y probar novedades: incorporaron aceite de oliva ecológico de Toledo y empezaron a usar agua de mar depurada de la empresa Auga Mareira. El bonito en salsa de tomate ha sido la última creación, aunque en las próximas ferias tienen previsto sorprender con el marmitako de bonito y los lomos de aguja. El proyecto de Curricán, dentro de los impulsados por el GAC A Mariña-Ortegal, ha sido uno de los 42 seleccionados por la Comisión Europea. A principios de marzo tendrán que explicarlo en Bruselas.